INTRUSISMO.

𝗜𝗡𝗧𝗥𝗨𝗦𝗜𝗦𝗠𝗢.
De intruso. Quien entra en un lugar que no le corresponde.

¿𝗤𝘂𝗶é𝗻 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗿𝘂𝘀𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 á𝗺𝗯𝗶𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝘁𝗲𝗿𝗮𝗽𝗶𝗮? Es una cuestión compleja esta.

Me incomoda mucho ver a personas que acompañan a otras, dentro del ámbito psicoterapéutico, sin la formación ni práctica mínimas y adecuadas.
Me incomoda, también, el clásico discurso de que con el titulito oficial basta para ejercer. También me incomoda el eterno teatrillo del que se promociona como profesional formado -reglado o no reglado, da igual- y no lo está o no ha terminado.

Vuelvo a escribir sobre esto porque es un tema recurrente y en el que a veces me retuerzo. Veo doble.

𝗔𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñ𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝘆 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗲, a parte de formación (y no cualquier formación, y no tres años y ya): psicoterapia/autoanálisis, práctica, seguir formándose, supervisión, leer, profundizar en el conocimiento de la psique, en sus ajustes y desajustes, práctica, seguir formándose, supervisión, psicoterapia/autoanálisis, y podría seguir. Es 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗧𝗔𝗡𝗧𝗘.

Por lo tanto la cosa va bastante de vocación. Si no, es difícil esa constancia.

Sea desde la orientación o enfoque que sea, es posible ceñirse a un camino así. La buena praxis y el saber hacer no tienen tanto que ver con el título. Tienen más que ver con la calidad humana. Y para eso hace mucha falta el trabajo personal. 𝗣𝗶𝗰𝗮𝗿 𝗽𝗶𝗲𝗱𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗱𝗲 “𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼”. Eso también requiere constancia. Y 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗼: 𝗳𝗼𝗿𝗺á𝗻𝗱𝗼𝘀𝗲, 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝘃𝗶𝘀𝗮𝗻𝗱𝗼, psicoanalizándose.

La intervención que no se hace desde un camino de esta índole, tiene un límite.

Se me pasa un poco la doblez de mirada vomitando esto. Después de ver, leer y escuchar barbaridades… Esto es tan frecuente en Ibiza… la isla que me acoge desde hace 8 años. Llena de quien se vende como profesional y está a años luz de ahí.

Es muy serio.

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