el amor sostiene
El amor sostiene.
Es un elemento más que ata a la vida.
Sentir amor. Sentir el amor que doy y sentir el amor que recibo.
Para eso hay que estar más o menos conectaditx con el cuerpo. Con poder expresar lo que siento.
Expresar que quiero a alguien, que amo, que el/la otrx me importa.
Y, sobretodo, con poder saberse vulnerable.
Con poder asumir que, a veces, hago daño con lo que digo y con lo que hago. Y que puedo sentirme dañadx.
Con reconocer que no soy omnipotente y necesito de lxs demás.
Y si -más o menos- voy integrando eso, dejando que de vez en cuando mis defensas caigan;
no estando en guerra constantemente, entonces podré estar en contacto con el amor.
El amor a la naturaleza. Al contacto con lo salvaje. A estar entre árboles, en la montaña, bañarse en el mar o mojarse en el río. El amor a la familia -la de origen y/o la escogida-. El amor a lo que es, a lo que trae la vida tal como es. A lo que duele. A lo que llena. Como una forma de no pelearse. De no ir en contra. De no querer que sea diferente. Agachar la cabeza y decir internamente “sí, así es/soy/estoy”.
Esa es la energía del amor.
O una de sus formas.
Lógicamente, quien más se trabaja por dentro, desde el cuidado y el cultivo de la consciencia psicoemocional, desde el propio análisis, más facilidad tiene para estar ahí.
Para sentir el amor, para darlo, para dejárselo recibir. Para ser amor.
Se puede entrenar esta capacidad… nacimos con ella, somos ella. ¡Vamos!