Sobre el perdón.
Mucho leo en redes sociales sobre “la importancia del perdón”.
Y como en tantos otros temas, qué peligrosos son los titulares de autoayuda.
El perdón es un PROCESO, no una decisión.
Por más que quiera perdonar a alguien o a mí mismx, si no hago internamente todo el proceso PROFUNDO de ver qué me enfada, a dónde me lleva eso, qué no perdono y todo lo que hay detrás, es muy difícil que cambie -realmente- mi actitud.
Para que eso sea posible necesito tocar lo DOLOROSO que me llevó a la sensación de no perdonar. “Tocar” en el sentido de hablar, expresar, elaborar. Hacer consciente lo inconsciente.
Pero como en tantas otras cuestiones en nuestra sociedad, si podemos saltarnos lo que duele emocionalmente, mejor. Cuando, en realidad, elaborado con alguien que sepa cómo acompañar ese dolor, tarde o temprano se puede dar el paso a la tranquilidad interna de perdonar.
No obstante, a veces lo necesario es aceptar que: “de momento, no puedo perdonar (me)”.